Programar el Aprendizaje Basado en Proyectos mediante secuencias formativas I

El Aprendizaje Basado en Proyectos se ha posicionado en cabeza del cambio de modelo educativo. Actualmente, parece que no existe una metodología más adecuada para la adquisición de las competencias del siglo XXI. No obstante, al igual que ocurre con la implantación de las tecnologías en la escuela, no depende tanto del nombre de la herramienta sino del uso que se dé de ella. Para que estos cambios se conviertan de verdad en innovaciones pedagógicas necesitan un cambio mucho más profundo, un cambio desde el punto vista político y filosófico.

Los cambios necesarios para que el Aprendizaje Basado en Proyectos sea de verdad una metodología adaptada a los tiempos deben realizarse no sólo en la fase interactiva donde el docente está en contacto con el alumnado. A veces, los procesos más entorpecedores del cambio se dan en la fase preactiva, especialmente en la programación y en tantos otros documentos anclados en un sistema educativo obsoleto.

El actual modelo de programación general anual no es más que un mero documento burocrático que tal y como está manejado por las instituciones educativas es contrario a la propia definición de programar. Ni es un documento flexible ni ayuda al docente a establecer un camino que satisfaga las necesidades del alumnado. Al contrario, es un documento cerrado que marca unas metas redactadas en forma de objetivos, contenidos y criterios de evaluación que responden más a las demandas legislativas que a la realidad de los estudiantes.

Y esto no sólo ocurre con la programación general anual sino que también sucede con niveles más concretos como las programaciones de unidades didácticas o la programación de las sesiones.

Pero, si los documentos que hemos utilizado siempre no sirven para el diseño del Aprendizaje Basado en Proyectos, ¿cómo se programan? ¿Cómo podemos responder a los requisitos que nos demanda la inspección educativa? ¿Cómo sabemos que estamos cumpliendo con los contenidos mínimos que establece la ley?

Una posible solución es la programación mediante secuencias formativas. Una secuencia formativa es un guión donde se exponen las tareas generales divididas en las fases que requiere el proyecto: fase inicial o de apertura, fase de desarrollo y fase final o de síntesis. Dentro de la secuencia formativa, las tareas se relacionan con las competencias específicas a adquirir, que a su vez están relacionadas con los objetivos y contenidos de la materia.

¿Cómo se programa un proyecto mediante una secuencia formativa?

La programación de los proyectos mediante secuencias formativas tienen las siguientes características:

  • Se programan partiendo del resultado final. Es muy importante para los alumnos y para el profesor tener el final en mente. Da cierta inseguridad hacer un viaje en el que no se conoce el destino. La enseñanza tradicional hace a los alumnos viajar sin saber muy bien dónde hay que llegar. El resultado final será el hilo conductor del proyecto y nos hará tener claro en todo momento qué queremos conseguir. Este resultado final tiene que ver con un tema que parte de los intereses del alumno y que le motiva a aprender.
  • Primero se deciden las tareas y luego se relacionan con el currículo. La programación de unidades didácticas tradicionales parten de la selección de objetivos y contenidos del currículo para después planificar qué actividades nos ayudan a transmitir esos contenidos. En la programación del Aprendizaje Basado en Proyectos partimos del producto final y de las tareas que me encaminan hacia él y luego lo relacionamos con los elementos curriculares. Una vez hemos programado las tareas y establecido sus relaciones podemos ver si añadimos nuevas tareas para completar los objetivos o contenidos que hayamos podido dejar olvidados.
  • El alumno participa en la programación. Utilizamos un documento visible y compartido donde los alumnos participan en la planificación de los plazos, en la selección de tareas a realizar, o en los procesos de evaluación.
  • La programación es abierta. La programación de un proyecto es flexible y susceptible de cambio. Los plazos y las tareas previstas deben suponer una ayuda y no un obstáculo.
  • Hay conexión entre las sesiones como si todo el proyecto fuese una sola sesión. En la enseñanza tradicional las sesiones se pueden programar el día anterior sin tener conexión unas con otras puesto que el hilo conductor de las actividades es el currículo y este es un elemento “invisible” para el alumno. En el Aprendizaje Basado en Proyectos esto no es posible. Es necesario tener un guión con las tareas generales a llevar a cabo durante todo el proyecto puesto que todas deben tener una relación con el tema que hace de hilo conductor. El tema es visible para los alumnos y las tareas deben tener un sentido para ellos.

En próximas entradas mostraremos algún ejemplo de secuencia formativa aplicada al Aprendizaje Basado en Proyectos, veremos las características de cada una de las fases y el rol del profesor y el alumno en cada una de ellas.

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2 comments

  1. carmen garcia

    Yo he utilizado esta forma de planificación para la enseñanza de la Microbiología y la Fitopatología y es maravillosa, tanto para el estudiante, como para el profesor. Creo que para ser exitoso se requiere el diseño y propuesta de un producto realmente significativo y viable de acuerdo a los recursos disponibles, además de muy creativo.

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