7 elementos del sistema finlandés que podemos utilizar en nuestro día a día

  • “Ya, pero es que la sociedad es tan diferente”
  • “Su éxito es porque tienen otra cultura, en España no funcionaría”
  • “Es que tienen mucho más dinero”
  • “Para ellos es muy fácil, porque todos los partidos del gobierno están de acuerdo en educación”
  • “Sí, está bien lo que propones, pero es que allí el nivel cultural de las familias es muy alto”
  •  “Me gusta lo que dices, pero sin el apoyo de la dirección del centro, no puedo hacerlo”
  • “Es que en Finlandia la clave del cambio es la selección del profesorado, aquí a ver cómo convences a los compañeros acomodados”

Cuántas veces he escuchado estas frases. Siempre son las mismas. Están automatizadas. Si fuera Albert Ellis, las llamaría las “11 creencias irracionales que no me dejan transformar mi praxis docente”. Las puedo llamar creencias irracionales después de haber visto las escuelas finlandesas en persona. Después de estar allí he confirmado que no son ni los medios materiales, ni el nivel cultural, ni sus leyes. Está claro, todo ayuda. Pero la esencia del éxito se traduce en 7 elementos que son casi invisibles, pero son clave. Están al alcance de cada docente y eso nos da esperanzas para saber que el cambio está en nuestra mano.

Bajo mi punto de vista, el elemento más importante de todos los que he observado en las escuelas finlandesas es la confianza. Los docentes confían en los niños y jóvenes. Confían en que serán capaces de aprender en el momento más adecuado. Por eso no hay prisas. Por eso no convierten a los niños de 10 años en universitarios. Cada decisión del docente es un gesto de confianza. Cuando dejas a un grupo de cuatro alumnos que salga al pasillo hacer un mural sin tu supervisión, estás mostrando confianza. Cuando la puerta de tu clase está abierta, estás confiando. Si los alumnos pueden ir al baño siempre que lo necesiten sin tener que pedir permiso, estás mostrando confianza. Si no presionas a un niño de 6 años a que aprenda a leer estás confiando en que lo conseguirá.

El elemento anterior se sustenta sobre un aspecto fundamental para cualquier docente, el liderazgo. Los estilos de liderazgo se clasifican dentro de un continuo de categorías que va desde el autoritarismo hasta el laissez faire. Entre esas posturas, encontramos un tipo de liderazgo positivo, transformacional y colaborativo. Cuando un profesor permite a los alumnos tomar parte en las decisiones, pregunta e involucra a todos los miembros de la comunidad educativa, está ejerciendo un liderazgo positivo. Y al mismo tiempo, un buen líder es garante de los intereses comunes y por tanto asume las riendas cuando la cosa no va bien. Preguntar a los alumnos sobre qué y cómo quieren aprender, consultar a las familias sobre qué necesitan sus hijos, es ejercer un liderazgo positivo.

El tercer elemento es la calma. En todas las escuelas que visitamos, no vimos ni un atisbo de nerviosismo por parte de los profesores. Y cuando tú estás calmado, los alumnos también lo están. Sabemos que el clima emocional es contagioso. La calma implica que tu comportamiento es proactivo y no reactivo. No se trata de ser el Dalai Lama. Basta respirar y pensar 5 segundos antes de reaccionar ante una conducta disruptiva es suficiente como para que nuestra respuesta sea algo más acertada. Lo deseable es una escuela sin gritos.

Puesto que cada alumno es diferente, no se puede hacer con todos lo mismo. La flexibilidad es el cuarto elemento que tiene que haber en el proceso de aprendizaje. Un director de una escuela nos decía: “Si nos fijamos en los datos de los estudios sobre ergonomía, nos dicen que el mejor sitio para aprender es una mesa y una silla de unas medidas determinadas. Y entonces tendemos a aplicar esa teoría a todos los alumnos. Pero el mejor sitio para aprender es el que cada uno elige”. Un aula es más flexible cuando un niño puede elegir si lee en la mesa o prefiere sentarse en el suelo a leer. También nos permite ser flexible con los ritmos de aprendizaje si en determinados momentos mezclamos niños de diferentes edades, por ejemplo niños de 3º y 4º de primaria se juntan para hacer comprensión lectora juntos y esto nos permite hacer grupos flexibles por niveles, por intereses, etc.

En relación con lo anterior, un aspecto que en Finlandia tienen muy claro es que el ambiente debe ser agradable. Y esto tiene una repercusión muy importante en el tono emocional de la escuela. Un aula bien ordenada, con las paredes más limpias que saturadas de información, con pocas mesas y sillas (menos que alumnos), con plantas. Y por supuesto con elementos que ayudan a canalizar la energía como un fitball, una barra en la puerta para colgarse o plataformas inestables para jugar con los pies mientras estás sentado. Es difícil que un profesor solo pueda cambiar el ambiente de un colegio, pero puede cambiar el ambiente de su aula y ser modelo.

La escuela finlandesa tiene muy claro que por encima de los contenidos curriculares está la autonomía de los alumnos. Y esto es fundamental en TODAS las etapas. Parece una obviedad, pero la meta es que los niños y niñas hagan las cosas por sí mismos. Esto nos obliga a rechazar la idea de hacer filas para entrar o salir del patio o la idea de que tengan que ir de un espacio a otro del centro con la compañía de un profesor. Eso es básico. Pero también debemos entender la autonomía en su aprendizaje, aunque se equivoquen, o mejor dicho para conseguir que se equivoquen. Están muy bien las puertas decoradas por los profesores, pero ¿y si los niños deciden sin el profesor cómo decorarla? ¿Y si las decoran los niños solos? Aunque no queden perfectas, estaremos fomentando su autonomía.

El último elemento, sobre el que se apoyan todos los anteriores, es la responsabilidad. La responsabilidad no es más que cumplir con las obligaciones que tenemos con respecto al trabajo que se nos ha enconmendado. Un profesor responsable no atribuye los errores a otras personas. No atribuye la falta de motivación de un niño al profesor del curso pasado. No atribuye el comportamiento disruptivo de un grupo a la falta de límites en sus familias. Un profesor responsable asume con profesionalidad los retos y siempre mira qué puede hacer para ser el mejor profesor que puede llegar a ser.

Empecemos por transformar la escuela desde abajo, sin esperar a que otro venga a cambiarla por mí.

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5 opiniones en “7 elementos del sistema finlandés que podemos utilizar en nuestro día a día

  1. Raúl

    Ese viaje a Finlandia ha dado sus frutos, como se esperaba, y seguro que lo habéis pasado en grande. No se cómo agradecer este trabajo que haces y del que nos podemos beneficiar los demás… Pero sí se de un capitán que lleva esos 7 elementos en la sangre :)

    No hay excusas. Es evidente que los 7 elementos los puede buscar cada docente, y es innegable que eso sería positivo en el clima del aula y, por tanto, en el proceso enseñanza-aprendizaje. Por poner un “pero” lo de dar autonomía/confianza… me parece muy difícil en algunos casos. Yo no dejaría salir del aula solos a determinados alumnos nunca, porque además si pasa algo la responsabilidad es nuestra. Claro, que supongo que si todo lo demás se cumple, acaba siendo más fácil. En fin, ya podemos empezar a ser un poco más “finlandeses”. Gracias de nuevo.

    1. Raúl

      Interesante también, aunque a mí en lo que más me gusta fijarme del sistema educativo en Finlandia es en los profesores. Quiero decir, en lo que podemos hacer nosotros. Al fin y al cabo, las cosas relacionadas con las Administraciones y las leyes solamente las podemos elegir (si acaso) cada 4 años. Por suerte, estos 7 elementos del día a día los puede aplicar, quien quiera hacerlo, desde ya. Pero claro, hay que pedir también que el profesorado y los centros tengan más peso al elegir el currículum, eso también.

      Me ha gustado mucho también lo de “centros educativos abiertos”. Recuerdo cuando era pequeño sentirme un poco como en una cárcel a veces. Efectivamente, creo que sería muy positivo que se viera el centro educativo también como un lugar cultural para las familias. Una parte del barrio, o del lugar donde esté, en donde enriquecerse culturalmente y tratar los temas importantes del entorno. Tomo nota para proponer actividades encaminadas a ello :)

  2. Lola

    Estoy encantada, os he descubierto hoy casualmente.
    Trabajo en educación como orientadora y soy madre de dos hijos.
    Estoy cansada en mis dos papeles, de diariamente tener que recordar que es la educación.
    Yo creo que todos estos principios que se plantean aquí y que habéis podido evaluar de vuestros viajes a Finlandia todos los tenemos claros. Pero mi gran pregunta es ¿por qué realmente no se llevan a la práctica?.
    No me sirve criticar Leyes, administraciones, situaciones económicas, socios familiares……
    Quizás el problema es que socialmente queda muy bien decir que todos queremos docentes en las aulas que practiquen eso pero la realidad es que poco se lo creen y muchos menos tenemos o tienen capacidades y ganas para llevarlo a cabo…
    Mientras tanto tenemos aulas llenas de futuro pidiendo a gritos que les dejemos crecer

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