10 verdades acerca de los deberes (o 10 razones para dejar de mandar deberes)

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A pesar de que el debate sobre los deberes ha existido desde 1900, durante las dos últimas décadas del siglo XX parecía haber un consenso mundial a favor del valor de los deberes por parte de las autoridades educativas. En cambio, padres, profesores y expertos en la materia han aumentado en los últimos años las investigaciones antideberes (Kralovec, 2007). Muchas de estas investigaciones se han centrado en la relación entre cantidad de deberes y resultados académicos. Algunos de ellos han encontrado relación positiva, otros relación negativa y otros ninguna relación (Cooper, Lindsay, Nye & Greathouse, 1998, Cooper & Valentine, 2001). Pero los beneficios o perjuicios de los deberes no se pueden valorar estudiando sólo la relación entre cantidad y aprendizaje, ya que éste depende de muchos más factores que la cantidad de práctica.

Hace unas semanas, la Federación de Consejos de Padres de Alumnos de Francia (FCPE) convocó una huelga de dos semanas sin deberes para parar lo que ellos consideraron “trabajos forzosos”. Con el lema “Ce soir, pas de deboirs”, han abierto una plataforma que ha servido de ejemplo para otras asociaciones de padres que tampoco ven los deberes con buenos ojos. La asociación mayoritaria de padres y madres de alumnos de España, CEAPA, comparte la mayor parte de las ideas recogidas en esa plataforma y por eso lanzó un comunicado de prensa de apoyo ante la iniciativa francesa.

En el presente artículo se pretende hacer un análisis de algunas de las concepciones erróneas que tradicionalmente se han ido adquiriendo acerca de los deberes con el fin de aclarar algunas de las cuestiones que más se debaten.

1.     Los deberes no desarrollan aspectos positivos del carácter como la autodisciplina o la responsabilidad.

No existe ninguna evidencia científica que demuestre relación entre el desarrollo de estos valores y la realización de deberes en casa (Khon, 2006a). Habitualmente, tal como señala Kohn (2006b), los deberes sólo enseñan a “hacer lo que otros te dicen que hagas”.

Teniendo esto en cuenta, algunos de los valores más importantes para optimizar los aprendizajes como pueden ser el compromiso o la voluntad propia se desarrollarían mejor a través de otro tipo de tareas que partieran del interés del alumno y que se realizaran de manera voluntaria.

2.     El impacto sobre el resultado académico de los deberes es pequeño en secundaria y mínimo o inexistente en primaria.

En general, las investigaciones sobre deberes no han encontrado ninguna correlación entre los deberes y los resultados obtenidos en enseñanza primaria, y sólo han encontrado relaciones positivas en secundaria cuando las pruebas o tests los han elaborado los propios profesores (Cooper, 2001; Kohn, 2006a). En cualquier caso, y tal como se exponía en la introducción, la mayoría de los estudios se han centrado en la cantidad de práctica en relación al resultado académico.

Otra corriente de estudio, quizá más interesante teniendo en cuenta que el resultado académico depende del currículo de cada institución, de la exigencia de las pruebas, etc., es el análisis de la relación entre deberes y bienestar de los alumnos. Galloway y Pope (2007) encontraron en un estudio realizado en secundaria, que para el 67,8% de los alumnos, el estrés provocado por el colegio estaba en relación a los deberes y exámenes. Este mismo estudio señala que los alumnos dedican 3.04 horas (SD=1.40) por las tardes a los deberes, y el 56% de la muestra expresó que los deberes les había hecho abandonar las actividades o hobbies que les divertían. Por otro lado, el estudio muestra una clara relación entre la cantidad de tiempo empleado en los deberes con las posibilidades para abandonar actividades a causa del estrés provocado por los deberes, sentirse exhausto, ganar peso o dormir menos horas.

3.     La mayoría de los alumnos evitan hacer los deberes que se mandan desde la escuela.

Los niños y jóvenes habitualmente odian los deberes y frecuentemente se resisten a hacerlos (Crain, 2007). Uno de los aspectos que analizaron en el estudio de Galloway y Pope (2007) fue la utilidad de los deberes percibida por los alumnos. Los alumnos del estudio perciben una utilidad baja de las tareas que se les asignan, y además, muestran un mayor estrés y cansancio mental cuando la utilidad percibida es menor. La utilidad de las tareas no sólo es fundamental para enganchar a los alumnos al aprendizaje, sino para asegurar un mejor bienestar emocional de los mismos.

4.     Los deberes alejan a los alumnos de sus familias.

En el momento en que los alumnos se resisten a hacer los deberes, es cuando los profesores piden a los padres que tomen parte en el asunto. Se convierten, como muchos padres han expresado en “el sicario del profesor” o el “mandatareas” (Bennett & Kalish, 2007).

A pesar de que a priori los deberes hacen que los alumnos pasen más tiempo con sus hijos, algunos estudios demuestran que los deberes tienen un impacto negativo en las relaciones familiares por tratarse de interacciones tensas y frustrantes para padres e hijos, por reducir el tiempo de ocio familiar y el tiempo para dedicar a las tareas de la casa (Dudley-Marling, 2003). Estos problemas se incrementan especialmente en aquellos casos en que los alumnos no obtienen resultados favorables.

Los colegios deberían fomentar una implicación de las familias de otras formas que no sea sólo obligándoles a ayudar a sus hijos a realizar unas tareas que ellos solos no pueden hacer.

Profesora: Susana no ha terminado las tareas de matemáticas hoy en el colegio, así que se lo mando a casa para que lo termine, por favor dedique tiempo con ella haciéndolo.

Madre: Lo hicimos, pero por ese motivo no ha tenido tiempo para hacer sus tareas en casa, así que le mando algo de ropa para lavar en la escuela, por favor dedique tiempo con ella haciéndolo (Ohanian, 2007)

5.     Cuanto más tiempo se dedique a los deberes, se dispone de menos tiempo de calidad en clase.

Si analizamos las horas que dedican los alumnos a tareas estructuradas, encontramos que pasan al menos 8 horas en el colegio. Si quitamos las 12 horas necesarias para descanso y comidas, les quedarían 3 horas para el resto de actividades. Siguiendo las recomendaciones de los defensores de los deberes (10 minutos por curso) (Cooper, 2001), un alumno en 6º de primaria dispondría de 1 hora para el resto de actividades (higiene corporal, socializarse, jugar, leer…). Es difícil imaginar que después de todo el trabajo en casa, los alumnos van a estar al máximo de sus posibilidades en el aula. Según Ellsasser (2007), lo que determina el éxito no es el tiempo que dedican en casa, sino la cantidad de tiempo de calidad para el aprendizaje que se aprovecha en clase.

Además, los deberes son tradicionalmente recogidos, corregidos y asignados en clase. Si sólo se gastaran cinco minutos en cada clase a corregir deberes, un alumno con siete horas lectivas, gastaría treintaicinco minutos al día corrigiendo deberes en el colegio, lo cual supone un total de más de ciento tres horas lectivas al año.

6.     Son discriminatorios.

Los deberes tradicionales están diseñados para la familia típica de clase media de hace cien años. Padre, madre, varios hijos, con una estructura jerárquica muy determinada, y en la cual uno de los miembros (la madre) no trabaja y se dedica única y exclusivamente al cuidado de los hijos (Dudley-Marling, 2003). En la actualidad, familias donde los dos padres trabajen o familias monoparentales se encuentran en desventaja respecto a aquellas que tienen un contexto familiar similar al de la época en el fueron diseñados. Mayor es la diferencia cuando los alumnos viven en entornos socioculturales desfavorecidos (Kralovec & Buell, 2000). Lo más preocupante es que las consecuencias negativas que acarrea no hacer los deberes recaen habitualmente sobre los alumnos sin tener en cuenta que ellos no son responsables de sus propias circunstancias (Hyde, 2008).

Por otro lado, los deberes son mandados, en la mayoría de los casos, sin que los profesores tengan en cuenta la vida personal de los alumnos. Da igual si van al conservatorio de música y practican 4 horas cada tarde de piano, o dan clases de dibujo, o practican deportes.

7.     Los efectos positivos de los deberes son menores que los efectos negativos.

Según los expertos, la ventaja más importante de hacer deberes en casa es que extiende los contenidos aprendidos en el colegio más allá del recinto escolar (Marzano & Pickering, 2007).

Entre los efectos negativos de los deberes, una revisión realizada por Kohn (2006a) de las investigaciones sobre los deberes muestran que los alumnos obtienen frustración, falta de tiempo para otras actividades, pérdida de interés por aprender o perjuicio en las relaciones familiares.

Según Bennet y Kalish (2007) haciendo deberes los estudiantes ganan muy poco, si a cambio pierden tiempo para dormir, jugar, socializarse con sus amigos o dejar de desarrollar sus intereses propios, incluso si estos son académicos, creativos o sociales.

8.     La mayoría de los aprendizajes no dependen de la cantidad de tiempo dedicado.

El aumento del tiempo de estudio en casa parte de una premisa errónea que relaciona directamente la cantidad de práctica con el aprendizaje. Según Kohn (2006a), la afirmación “mayor tiempo generalmente lleva a un mejor aprendizaje” es demostrablemente falsa, ya que existen suficientes casos en los que más tiempo no conduce a un mejor aprendizaje, especialmente cuando están involucradas la comprensión y la creatividad. Tanto en lectura comprensiva como en tareas matemáticas relacionadas con las resolución de problemas se han encontrado resultados que demuestran que el tiempo de práctica no es determinante (Kohn, 2006a). Según Carole Ames (citado por Kohn, 2006a), el aprendizaje “no depende de los cambios cuantitativos sino de los cambios cualitativos en la forma en que los estudiantes se ven a sí mismos en relación a la tarea o la forma en que se involucran en el proceso de aprendizaje”.

9.     Los tradicionales deberes no despiertan el interés de los niños.

Testimonios reales: “A mi hija de primer curso le encantaban los libros y solía estar leyéndolos. Pero ahora ella raramente coge un libro que no se le ha asignado” “Mi hija no lee por placer porque ella asocia leer con los deberes y no lo encuentra divertido. Lo siente como un castigo” (Crain, 2007).

Como ya se ha expuesto en alguna otra ocasión a lo largo del artículo, los deberes suelen mandarse sin tener en cuenta a los alumnos, con lo cual puede ocurrir que en alguna ocasión se estén mandado tareas para alumnos que no necesitan una mayor cantidad de práctica, para otros a los que no les resulte útil, o incluso para otros para los que la tarea es demasiado difícil como para poder hacerla sólo.

Kohn (2007) propone como solución a este problema utilizar los deberes para involucrar a los alumnos en el proceso de toma de decisiones, ya que cree que la mejor forma en que pueden aprender es tomar decisiones en lugar de seguir directrices.

10.  Hay otro tipo de actividades que el alumno puede hacer en casa por las tardes o durante el tiempo libre.

Las actividades en casa deben ayudar a los niños a desarrollar buenos hábitos de salud, actitud positiva hacia la escuela, mejorar el gusto por la lectura y las ciencias, y favorecer la idea de que aprender no sólo es algo que se hace en el colegio (Marzano & Pickering, 2007).

En un estudio realizado en Alemania por Elschenbroich (2004), se entrevistaron expertos de diferentes disciplinas sobre una serie de experiencias o aprendizajes que tienen que tener los niños a los siete años y que poco o nada tienen que ver con las tareas tradicionales. Entre ellas se encontrarían las siguientes: querer ganar y saber perder; haber cocinado, limpiado, hecho la cama, trabajado, pasado días enteros con los padres; poder experimentar que el cuerpo flota en el agua; haber participado en una guerra de almohadas; pasar una noche fuera de casa, etc.

Las tareas que proponemos para hacer en casa o durante el tiempo libre tienen más que ver con el desarrollo de la creatividad, el descanso, la actividad física, la socialización, etc. y que parten de la voluntad y del interés del niño.

Referencias

Bennet, S., & Kalish, N. (2007) The Case Against Homework: How Homework Is Hurting Our Children and What We Can Do About It, New York: Three Rivers Press.

Cooper, H. (2001)  The battle over homework. Thousand Oaks, CA: Corwin Press.

Crain, W. (2007) An interview with Alfie Kohn, Encounter, Education for Meaning and Social Justice, 20(4), 13-23.

Dudley-Marling, C. (2003) How school troubles come home: The impact of homework on families of struggling learners. Current Issues in Education, 6(4).

Ellsasser, C. (2007) Do the Math: Redesigning homework to create more time for learning. Encounter, Education for Meaning and Social Justice, 20(4), 43-54.

Galloway, M. K., & Pope, D. (2007) Hazardous homework? The relationship between homework, goal orientation, and well-being in adolescence. Encounter, Education for Meaning and Social Justice, 20(4), 55-69.

Hyde, M. (2008) The effects of Math homework on student achievemente in the Fourth Grade. Kennesaw State University: Graduate Publications Center.

Kohn, A. (2006a) La verdad acerca de los deberes: las tareas innecesarias persisten por causa de las ideas equivocadas sobre el aprendizaje. Education Week.

Kohn, A. (2006b) The homework myth: Why our kids get to much of a bad thing. Cambridge, MA: DaCapo Press.

Kohn, A. (2007) Rethinking homework. Principal

Kralovec, E. (2007) A brief history of homework. Encounter, Education for Meaning and Social Justice, 20(4), 8-12.

Kralovec, E., & Buell, J. (2000). The end of homework: How homework disrupts families, overburdens children, and limits learning. Boston: Beacon.

Marzano, R. J., & Pickerin, D. J. (2007) The case for and against homework. Educational Leadership, 64(6),

Ohanian, S. (2007) The homework revolution. Encounter, Education for Meaning and Social Justice, 20(4), 90-97.

Licencia Creative Commons
10 razones para dejar de mandar deberes por Jose Manuel Sánchez Galán se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-CompartirIgual 3.0 Unported

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41 comments

  1. Carlos

    Muy interesante. Si bien es cierto que la concepción tradicional de “los deberes” responde a una realidad donde el alumno (el de carne y hueso, el que piensa y siente, el que es afectado y conformado por sus circunstancias ) a penas es tenido en cuenta, eso no significa, sin embargo, que “los deberes” sean malos “per se”.”Los deberes” son un recurso educativo que pueden ser reformulados y redefinidos tantas veces como sean necesarias. En otras palabras:

    Profesora: Susana, ¿podrías calcular el número de prendas que echais a la lavadora semanalmente en tu familia, agrupándolos y comparando entre diferentes conjuntos (sexo, padres/hijos, ropa blanca/ ropa color, etc) y explicar el por qué?

    • sanchezgalan

      Gracias por el comentario. Si entedemos los deberes como tareas que se realizan en casa y ayudan a trasladar los aprendizajes adquiridos en la escuela a otros ámbitos de la vida cotidiana, evidentemente dependerá de como sean formulados para que sean positivos o no para el alumno. Lo único que habría que modificar entonces es el significado de la palabra, ya que deber es sinónimo de obligación y las tareas obligadas difícilmente ayudan a mejorar la autonomía del alumno.

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    • sanchezgalan

      Esa es una de las dudas más frecuentes en relación a la idea de eliminar los deberes en la escuela. Te respondo en base a dos hipótesis diferentes:

      1ª HIPÓTESIS- “Se obtienen mejores resultados cuanto más se practica”: Como profesor, primero intentaría utilizar estrategias para aumentar el tiempo de práctica en el aula. En muchas ocasiones el tiempo dedicado a la corrección de deberes supone para muchos alumnos una pérdida de tiempo. En este sentido, la utilización de estructuras de trabajo cooperativo como el Rally Robin (Kagan Structures) puede aumentar el tiempo de práctica y la participación de los alumnos, con lo que necesitarían menos tiempo fuera del horario lectivo. En el caso de que aún aumentando el tiempo de práctica en el aula percibiéramos que necesitan más, propondría actividades que involucraran al alumno y que les motivaran a hacerlas por voluntad propia. En lugar de “para mañana haz esta lista de operaciones”, podría ser “el próximo viernes haremos un concurso de velocidad de cálculo mental, os doy estos enlaces donde podéis entrenar el tipo de operaciones que habrá en el concurso”. En este caso, son los propios alumnos los que gestionan el tiempo que dedican al entrenamiento del cálculo y el día del concurso obtendrían un feedback sobre el tiempo de práctica que han dedicado. Evidentemente, el concurso puede estar adaptado a diferentes niveles dentro de un mismo grupo, puede ser de tipo cooperativo o individual, aplicado a la vida real o analítico…

      2ª HIPÓTESIS- “El éxito no depende de la cantidad de práctica sino de la calidad”: Algunos expertos consideran que no es el tiempo de práctica lo que determina el éxito sino la calidad. La clave es enganchar a los alumnos, involucrarles en tomas de decisiones y trabajar contenidos cercanos a la realidad de los alumnos. Según Alfie Kohn, un grupo de investigadores encontró que la mejora en los resultados dependía del tiempo, sólo cuando lo que se pretendía era adquirir una rutina, pero aumentar el tiempo en esto disminuía el resultado en tareas donde estaban involucradas la comprensión y la creatividad. Aumentar el tiempo de práctica significa “sigue practicando hasta que lo que haces se vuelva automático”, da igual si se comprende o no, o si se necesita estar preparado o no para situaciones cambiantes.

      Que el aprendizaje requiere tiempo es indudable, pero la afirmación “cuanto más tiempo, mejor aprendizaje” me genera más dudas.

      No obstante, creamos en una u otra hipótesis, las tareas deben enganchar a los alumnos y desarrollar en ellos el gusto por aprender, nunca un rechazo.

      • PedroNieto

        Yo no estoy de acuerdo. Creo que esas tareas repetitivas como dices, no se aprenden repitiendo fichas y deberes, lo mejor es aprender manipulando y de forma competencial. Después ya les viene todo solo.

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  4. Inven

    Totalmente de acuerdo, como madre y como maestra. Dentro del aula, 5 horas de calidad dan para mucho. Cuando no es así, deberíamos revisar nuestras metodologías.
    En casa, los deberes son fuente de conflicto. Además de impedir a los niños jugar, leer, investigar, crear o aburrirse (que es muy importante para aprender a buscar alternativas), los cargamos de tareas muchas veces sin sentido, repetitivas, monótonas y “obligatorias”.
    Pero claro, si nuestra escuela es del siglo XIX, mientras no avancemos hacia una escuela del sigloXXI y seamos capaces de hacernos una autocrítica seria, seguiremos usando metodologías desfasadas.

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    • sanchezgalan

      Agradezco tu respuesta y coincido en gran parte contigo: hay que cambiar la forma en que se entienden los deberes hoy en día.
      Lo que no comparto en absoluto con tu entrada es que esfuerzo es igual a sufrimiento, ni lo que hablas de la cantidad de práctica para el desarrollo del talento. Quizá tengamos visiones diferentes de la misión del profesor. Para ti es el desarrollo del talento, para mí es la adquisición de competencias de todos los alumnos. En cualquier caso, los expertos en el desarrollo del talento hablan de la cantidad de práctica como elemento indispensable pero no como el único elemento necesario. Hablan de una alta motivación hacia la tarea, características psicológicas determinadas, relación positiva con el maestro o mentor…

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  7. Pilar

    Excelente!! me encantó pues en Chile cada dia los niños y niñas lo menos que tienen es tiempo para compartir en familia. A casa llegan miles de tareas…gracias por el articulo, lo voy a imprimir y se lo enviare a la educadora de mi hijo…besotes gigantes y agradecidos

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  12. Antonio Cascales Vicente

    Lo siento, pero discrepo profundamente de las tesis aquí presentadas. Tengo que reconocer que se argumenta con abundante bibliografía, que desconozco y que no pongo en duda, pero lo que aquí se comenta contradice totalmente mi experiencia docente.
    Los alumnos que no tienen el hábito de hacer deberes suelen estar menos atentos y más desmotivados en el aula. Aprovechan menos este tiempo, y suelen caer en la espiral de malos resultados académicos, ergo mayor desmotivación, ergo aun peores notas,…
    Además aquí se da una visión de los alumnos “trabajadores” bastante triste: deberían estar agobiados, estresados, con problemas de sueño y con una mala relación familiar, y deberían pertenecer a clases sociales favorecidas… pero es que me encuentro con justo lo contrario: con alumnos más felices y tranquilos.
    Se me ocurre que podrían establecerse también una serie de artículos de investigación sobre lo saludable y bueno que sería para los adultos aumentar la vida social y familiar en detrimento de la laboral… otra cosa es que nos lo podamos permitir.

    • admin

      Agradezco tu comentario. Enhorabuena, porque si tus alumnos se encuentran motivados y felices con los deberes, seguramente será porque están “enganchados” a tu asignatura.
      En mi opinión y basándome en mi experiencia (como alumno y como profesor), los deberes tradicionales no sirven para motivar a los alumnos, pero quizá es esa experiencia negativa la que me llevó a investigar sobre el tema. Durante los dos cursos pasados trabajé en un colegio en el que no hay deberes, el proyecto educativo de centro así lo establece. Los resultados académicos y la adquisición de competencias de los alumnos de ese centro no sólo son excelentes (incluso en las evaluaciones externas) sino que manifiestan que uno de los aspectos más positivos del colegio es el hecho de que pueden dedicar su tiempo libre a lo que ellos realmente desean, y en muchos casos son actividades de investigación, deportes, lectura, etc., actividades en ocasiones mucho más formativas que los propios deberes.
      Sobre los artículos que demandas acerca de lo saludable que es para los adultos reducir su tiempo dedicado al trabajo para aumentar la vida social y familiar, hay miles de estudios científicos que lo corroboran. La pregunta no es si nos podemos permitir aumentar nuestro tiempo libre, la cuestión es si nos podemos permitir no aumentarlo.

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  15. Christina

    Hola! Este es un debate muy interesante. Como profesora de francés, mis alumnos sólo deben hacer una tarea semanal (una redacción), y estoy pensando en hacerla en clase, porque los resultados no son los que quisiera.
    Lo que sí me gustaría saber, como mamá de dos niños, es el nombre del colegio en el que el proyecto educativo establece que no haya deberes.
    Gracias.

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  18. Jaume

    En una primera lectura he detectado algunas cosas a objetar a las 10 tesis (que no verdades) que se exponen aquí. La mayoría ya las leo, a mi entender aceptablemente rebatidas, en http://teclaiguix.blogspot.com.es/2012/06/los-deberes.html .
    Sólo aportar un par de consideraciones más. Primero, tanto las tesis como el argumentario responde más a una problema para los padres que a una preocupación real por la formación de los alumnos. La abundancia de citas no me convence en lo tocante a la “demostrado” de la ineficacia de los deberes. Segundo, no estamos hablando de que las alternativas sean más interesantes para ellos, más creativas o más lúdicas. Se trata de que aprendan lo que sea que la educación se ha atribuido como enseñable. Y tercero… lo siento, pero la calidad de la argumentación se ve gravemente mermada cuando se observan manipulaciones matemáticas absurdas como las del punto 5.

  19. Juan

    Estoy totalmente de acuerdo. En mi experiencia como profesor durante 30 años he podido comprobar que las tareas no ayudan a mejorar el rendimiento escolar, sino todo lo contrario, a desmotivarlos ante el estudio. Toman la tarea de casa sin ilusión, como un castigo. Además veo en mi entorno que hay profesores que mandan tareas a los alumnos que les llevan de 2 a 3 horas de trabajo, entre deberes y estudiar, no dejándoles tiempo libre para el ocio, jugar, desconectar, descansar, relajarse, por favor, que son niños.

    Otro punto que me preocupa es que conozco bastantes pediatras que me comentan que están llegando a sus consultas niños con estrés y ansiedad provocado por los deberes que mandan los colegios y creo que se está convirtiendo en un tema de salud y que deberíamos tomar cartas en el asunto para proteger a la población infantil del sobreesfuerzo que sufren y dejarles crecer como niños que son.

    Por favor, ¿me podrías indicar por mensaje privado el nombre del colegio que no manda deberes a sus alumnos? Me encantaría conocer su forma de proceder.

    Un saludo.

  20. Graciela

    En mi experiencia docente me he caracterizado por ser una maestra que “casi no da tareas” y las veces que las doy es para traer al aula alguna información que no la podemos obtener en forma inmediata, que tiene que ver con el acontecer actual inmediato o con algún dato que debe obtenerse de fuentes vivas (padres, amigos, ancianos de la familia, etc.) y pese a esto mis alumnos igual aprenden, aunque es verdad que hay diferencias entre aquellos niños y niñas que en casa reciben estímulos positivos hacia sus aprendizajes y hacia el proceso de estudio y del colegio.
    Además siempre les pido a los Padres y Apoderados que seamos “uno” en la búsqueda del bienestar educativo de los estudiantes y no que nos veamos como enemigos. Creo que esto es muy importante… si el niño no lleva tarea que los padres apoyen con aportar tiempo y relación de calidad con sus hijos y si las lleva en algún momento, que los padres apoyen el trabajo y no lo cuestionen, ya que de esa forma ellos mismos contribuyen a desinteresar a los niños y niñas en lo que van a aprender.

  21. Ping : DEURES O NO DEURES…. | AMPA Pau Casals Gràcia
  22. Javier

    Tesis y argumentos interesantes. Me crean interrogantes. Uno de ellos: ¿ qué opinas de la metodología de the flipped learning? No dejan de ser unos “deberes” fuera del aula. Y parece que goza de gran prédicamento.

    • admin

      The flipped learning o la “clase invertida” me parece una propuesta interesante y una de las alternativas a los deberes que propondría. En cualquier caso, estoy ahora investigando en ello y aún no tengo muy claras las conclusiones. Espero más adelante poder darte una opinión más desarrollada al respecto. Gracias por el comentario, es muy interesante.

  23. AP

    Discrepo en muchas cosas. Creo que el trabajo en casa es fundamental y ni discrimina (¡vaya forma de ver lo que no es!) ni resta tiempo para estar en familia, ni para jugar, ni para nada. De las 5 o 6 hora que se está en el colegio más otras 8 de sueño, quedan 11 o 12 horas para distribuir en miles de actividades: una de ellas es el trabajo en casa de las cuestiones planteadas en el colegio. Pensar que esto es un lastre me parece un error. Doy clase en 1º y 4º de ESO y 1º y 2º de Bachillerato y cada vez veo más efectivo el trabajo en casa: ¡¡LO QUE SE AVANZA EN UNA MATERIA CUANDO LOS ALUMNOS VIENEN DE CASA CON ESA MATERIA ESTUDIADA Y ASIMILADA!! Yo lo digo mucho a los míos: yo en clase doy una serie de pautas a seguir para adquirir unos conocimientos, el trabajo vuestro es, a partir de esas pautas, ir descubriendo cómo se hacen y producen las cosas. En clase, las hacemos entre todos o en pequeños grupos o de forma individual; en casa, cada uno las descubre por sí mismo.
    Una tarea no es un fastidio y si lo es, no pasa absolutamente nada: que las haga fastidiado, que también es bueno. ¡Cuántas cosas tenemos que hacer en la vida sin apetecernos! Si aprenden desde pequeños que la vida no es sólo lo que yo quiero, lo que me gusta y lo que me apetece, cuando sean adultos este aspecto está trabajado. Yo en Bachillerato esto lo veo perfectamente: un alumno que no tiene un hábito adquirido, fracasa. El trabajo en casa los educa en responsabilidad, esfuerzo, trabajo, les enseña que en la vida no hay que hacer lo que nos gusta, sino lo que se debe y eso que se debe muchas veces no apetece, pero no hay otra.
    Quizás el debate debería ser qué tipo o qué volumen de tareas mandar. Ese debate sería más interesante.

  24. Ping : Etxerako lanen inguruan | Ikastola Irekia
  25. Ramona

    No creo que sea una cuestión de blanco o negro, sino de que empezemos a respetar que somos diferentes y que nuetros hijos no toleran el estrés todos por igual. Mientras hay niños que son más dinámicos a la hora de hacer las tareas , otros son más tranquilos, pero a la hora de poner negativos en clase o presionar con los deberes no van a tener en cuenta esta individualidad.Lo que a unos va bien , a otros les va fatal , se trata de que cada niño elija su ritmo de trabajo. Y al no sentirse presionados en clase por los profesores , van al colegio sin nervios, porque en el caso de mi hija , a ella le gusta ir a la escuela , y estudiar, pero le pone enferma el tema de los deberes.

  26. MaryC

    Estoy buscando nuevas alternativas de estudio para mis alumnos porque el sistema educativo mexicano cada vez me decepciona más y los niños no aprenden, ni tienen el gusto por aprender. Muchas gracias estoy totalmente de acuerdo con los deberes, quiero hacer felices a mis alumnos para que aprendan a aprender.

  27. Mali

    Como maestra considero que los deberes es una forma de afianzar más lo aprendido en el salón de clases y no considero que sean tomados como castigo para los estudiantes, cabe recalcar que los maestros debemos dosificar los deberes y enviar lo que realmente va ayudar al estudiante reforzando lo aprendido y de esta manera estamos evitando el temor ante la palabra deber. Además que las tareas incentivan el valor de la responsabilidad y la satisfacción del deber cumplid

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