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5 cambios necesarios en la escuela

Los profesores de mi generación vivimos una infancia de calle, de parques sin caucho, de aceras, de columpios y toboganes de hierro, de campos de fútbol improvisados en cualquier lugar. Y de libertad. Recuerdo salir con siete años a jugar al parque de detrás de mi casa, en el Barrio de la Coma de Madrid, mientras mi madre me viligaba echando un vistazo de vez en cuando por la ventana. Y si nos íbamos a ir a algún sitio fuera del ángulo del puesto de francotirador que ocupaba, le encargaba a mi hermana de diez años: “¡Vigila a tu hermano!” Pero mi hermana estaba demasiado ocupada jugando como para vigiliarme a mí. Y entonces, cuando ya nadie me miraba (o al menos eso pensaba yo), entraba de lleno en el juego, convirtiéndolo casi en realidad.

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VÍDEO: Instrumentos para la evaluación formativa

Una de las principales dificultades que exponen los profesores para llevar a cabo una evaluación formativa centrada en la mejora del proceso de aprendizaje, en lugar de una evaluación únicamente certificadora, es lo complicado que es presentar evidencias de que los alumnos han alcanzado los resultados de aprendizaje esperados. Por eso, la mayoría de los profesores aún utilizan el examen como único instrumento de evaluación.

Pero el examen presenta numerosos errores que lo convierten en una prueba poco válida para demostrar el aprendizaje y además, no suele aportar una información especialmente orientada a la mejora, sino que presenta un resultado al final de un proceso. Incluso cuando el examen se realiza a mitad de un trimestre, lo que se está recogiendo es información al final del periodo anterior al examen.

En el siguiente vídeo hacemos una breve presentación de algunos instrumentos que podemos utilizar para la evaluación formativa.

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Seguro que utilizas algún otro instrumento que no hemos nombrado en el vídeo. Utiliza los comentarios de este post para compartir tus propuestas.

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VÍDEO: Principios para la evaluación formativa

La evaluación es un proceso clave en el aprendizaje y al mismo tiempo es uno de los elementos más complejos y conflictivos en cualquier contexto de educación formal.

En el vídeo al que puedes acceder haciendo click en la siguiente imagen, se hace un breve repaso sobre algunas de las características básicas que debe tener la evaluación para ser una evaluación formativa.

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Los principios en los que se debe sostener una evaluación formativa serían los siguientes:

  1. Para que la evaluación sea formativa debe ser multidireccional. Esto implica no solo que sean evaluados todos los elementos que participan en el proceso de aprendizaje, si no que todas las personas involucradas en el proceso deben estar en una u otra medida implicadas en la evaluación.
  2. Por otro lado, la evaluación debe ser un proceso que debe cumplir con la norma RR (=Riguroso y Relevante). Una evaluación formativa debe ser un proceso de recogida y análisis de datos que roza el método científico, porque es sistemático y hace un gran esfuerzo porque el diseño de los instrumentos de evaluación los haga fiables (es decir, que si los utilizamos en dos días diferenes, con dos grupos diferentes, o dos personas diferentes, recogen la misma informacióny válidos) y válidos (lo que significa que recogen la información que pretende recoger). Al mismo tiempo se debe evaluar lo importante, lo relevante, tanto para el alumno como para el profesor.
  3. La evaluación formativa tiene que ser ética. Tenemos que romper de una vez con todas con el uso de la evaluación como medio para establecer el control del grupo. Es difícil, lo sé. Tenemos muy interiorizados determinados usos tóxicos de la evaluación y no vamos a conseguir quitárnoslos de encima en dos días, pero hay que tener clara la meta: LA EVALUACIÓN ESTÁ PARA OFRECER OPORTUNIDADES DE MEJORA, NO PARA AMENAZAR.
  4. La evaluación no sería realmente formativa si no fuera continua y estuviera integrada en el quehacer diario. Son las actividades de clase, las que nos indican si se están alcanzando o no los resultados de aprendizaje (estándares) esperados. Cuando hacemos una prueba puntual (como un examen), lo que estamos haciendo es medir si el alumno responde adecuadamente o no las preguntas que en ese momento le planteamos, pero esa prueba no nos garantiza si el aprendizaje es constante y consistente.
  5. Por último, debemos evitar que la evaluación nos desborde. Solo una evaluación viable, que recoge suficientes datos como para tener evidencias del aprendizaje, pero no demasiados como para que no nos dé tiempo a analizarlos, puede convertir nuestra evaluación en una evaluación formativa orientada a la mejora de los procesos.

¿Cuáles son para ti las características de una verdadera evaluación formativa?

 

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VÍDEO: ¿Qué efecto tiene en un alumno lo que opine su profesor de él?

Cuenta la leyenda que Pygmalion, rey de Chipre, no cesaba en el empeño de encontrar a la mujer perfecta con la que casarse. Tanto ansiaba que fuera perfecta, que ninguna de las mujeres que conocía le parecía lo suficientemente buena. En sú búsqueda encontró a Galatea, una escultura de mujer que consideraba perfecta. Obsesionado con al escultura, terminó enamorándose de ella, y deseaba día y noche que se convirtiera en una mujer de verdad. Su deseo le llevaba a soñar con que Galatea no estaba hecha de fría piedra sino que su piel era caliente y se ablandaba. Un día Afrodita se le apareció, y le concedió el deseo de convertirla en mujer.

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