¿Cómo hacer la revolución en la evaluación?

Cuando alguien definió el Síndrome de Estocolmo se refería al proceso de calificación en educación. Tengo la sensación de que los alumnos pasan de tenerle miedo a ser adictos a ella. Me parece increíble cómo terminamos teniendo grabado a fuego el poder controlador de la calificación y cómo algunos terminan incluso defendiendo a aquellos profesores que manejaban el clima de la clase a base de amenazas del tipo “si sigues hablando te bajo un punto de la nota”, “si no traes el material estarás suspenso”, “si no haces los deberes tendrás un punto negativo que te resta nota al final”.  Se me ocurren tantos ejemplos… Contunuar leyendo

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¿Qué hace falta para que la revolución tecnológica vaya acompañada de la revolución pedagógica? (Comentario de un colega)

La siguiente entrada no está escrita por mí, es un comentario de Carlos de Aldama en el blog, que aparte de un buen amigo, realiza su labor profesional en la investigación sobre el uso de la tecnología en educación. Lo escribió como comentario al post “Pedagogía primero, después tecnología” pero es tan bueno, que le pedí permiso para publicarlo como un post con entidad propia. No tiene desperdicio.

Gracias Jose por este interesantísimo artículo. “Hoy la escuela enseña contenidos del siglo XIX, con profesores del siglo XX a alumnos del siglo XXI”, es una frase repetida a menudo (Monereo y Pozo, 2001). Contunuar leyendo

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Primero pedagogía, después tecnología

Estos días se está celebrando en Madrid la feria SIMOEducación, la feria de tecnología para educación más importante de España. La cantidad de propuestas que puedes encontrar es inabarcable.

Con el ritmo que llevamos uno puede sentir en sus propias carnes la obsolescencia programada.  Durante un curso te pasas preparándote para dominar una nueva aplicación y darle un sentido pedagógico a sus utilidades. Contunuar leyendo

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El Trastorno por Déficit de Naturaleza en la escuela

“Los niños están acostumbrados a tenerlo todo antes de desearlo y sin esfuerzo [...]. Necesitan más que nunca acostumbrarse pacientemente mirando cómo se arrastra un caracol, observando cómo una flor crece, cómo una gota de lluvia resbala por el cuerpo de un ciempiés peludo, viendo aparecer un brote, regando las plantas, recogiendo las setas con agradecimiento y dando de comer a los pájaros. Los niños deben aprender a levantar la vista hacia el cielo de vez en cuando, como lo hacíamos nosotros cuando nos tumbábamos en la hierba que nos “picaba” y nos hacía cosquillas detrás de las piernas y de las orejas y nos imaginábamos que las nubes tenían forma de dinosaurios y de conejos” Catherine L’Ecuyer- Educar en el asombro

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